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Texto utilizado para publicar en la revista de "EL Mundo
del Perro" Nº 316, especial Shih Tzu
Autora: Yolanda Berdugo
EL MOVIMIENTO
El Shih Tzu se debe demostrar
a su propia velocidad natural, ni a la carrera ni tirando de la correa hacia
arriba, para evaluar su movimiento suave, fluido y sin esfuerzo, con buen
alcance delantero y un impulso posterior igualmente fuerte, la espalda bien
nivelada y recta, la cabeza llevada naturalmente elevada y la cola llevada
grácilmente curvada sobre el dorso.
Cuando estudiamos el movimiento frontal del Shih Tzu debemos observar que las
patas delanteras y las traseras son llevadas sobre una misma línea imaginaria,
el cuerpo no debe presentar un desplazamiento lateral.
Las patas delanteras han de extenderse derechas desde el cuerpo, sin que exista
desplazamiento de la mano hacia adentro o hacia a fuera, ni mucho menos deben
cruzarse y los codos deben estar pegados al pecho. Lo realiza suavemente, sin
aparente dificultad. Debe moverse en un aplomo flojo sin apenas tocar el suelo.
Veremos la cabeza erguida naturalmente, no obligado porque le tiren hacia
arriba. Esto le da a la raza ese porte altivo y distinguido que tanto llama la
atención, casi arrogante, como dándose aires de importancia.

En el movimiento posterior las
piernas deben hacer una extensión fuerte y recta desde dentro hacia atrás del
cuerpo y las plantas de los pies han de ser siempre visibles en dicha extensión.
Debe existir perfecta perpendicularidad entre las caderas y las almohadillas.
Los pies no deben estar volando para arriba en el aire, deben permanecer cerca
del suelo. Un pie que está volando hacia arriba en el aire en la parte posterior
es un esfuerzo perdido ya que el aire no proporciona nada sólido para el perro
contra lo que empujar.

En el movimiento lateral se
acentúa el equilibrio entre el frente y la parte posterior. Veremos a un
ejemplar con un porte altivo de su cabeza, debido a su cuello, los hombros bien
dispuestos en ángulo, con una espalda bien recta y la cola suavemente curvada
sobre la espalda debido a su inserción. Las patas han de alcanzar la máxima
extensión posible, pero sin esfuerzo.
Todo ello visto en conjunto confiere al Shih Tzu un movimiento grácil, como si
“flotara en una nube”, ya que los pies apenas si duran un momento en el suelo
entre cada extensión y flexión.
Mayor o menor velocidad no es considerada como falta. La clave está en el poder
y el equilibrio en su movimiento. La velocidad excesiva en el ring hace
extremadamente difícil de evaluar el movimiento apropiado. Si a ello le unimos
el tirar excesivamente de la correa conseguiremos que nuestro Shih tienda a
levantar los cuartos delanteros del suelo.
El carácter de nuestro Shih también influye en su movimiento, ya que un ejemplar
alegre tiende a moverse mejor que uno apático, levanta más el cuello y tiene
vida en el ring.
Es posible que la abundancia de pelo dificulte la observación o llegue a
engañarnos, para ello debe ser evaluado el ejemplar en su conjunto completando
su estudio palpándolo.
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